Lo decisivo: vosotros también cumplís.
Aquí es donde todo el sistema se sostiene o se cae. El niño hace algo que de otro modo no habría hecho. A cambio os toca a vosotros cuando lo canjea: si la piscina está en la tienda y vuestro hijo se la ha ganado, entonces vais a la piscina. No en otro momento, no cuando os venga bien. Las judías valen exactamente lo que vosotros las honréis, y los niños se dan cuenta antes que cualquier contable cuando una moneda deja de valer.


















